Salud intestinal: nutrición terapéutica

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Salud intestinal: nutrición terapéutica

No solo “somos lo que comemos” sino lo que absorbemos y asimilamos de la dieta.

El tratamiento del intestino es fundamental y debería ser lo primero en ser equilibrado a la hora de tratar cualquier enfermedad.

Nuestros problemas de salud empiezan más en el intestino que en ningún otra parte del cuerpo, la salud de otros órganos como el riñón, estómago, hígado o cerebro dependerá de la salud del intestino.

No solamente nuestra salud física pero también la salud mental está relacionada con el estado de nuestro intestino y de nuestro ecosistema intestinal.

Hay más bacterias vivas en el intestino que células en el cuerpo humano, esto nos pone en relieve hasta qué punto estamos determinados por la composición de nuestro ecosistema intestinal.

Una persona normal tiene alrededor de 1,5 kgs de bacterias viviendo en el intestino, ellas determinan las condiciones bioquímicas en el intestino y la capacidad de absorción.

De un 30 a un 50% del peso seco de las heces está compuesto por bacterias intestinales.

Estas bacterias están constantemente descomponiendo fibra y residuos y produciendo sus propios desechos, son responsables de la consistencia de las heces y de la salud del muro intestinal.

Además de bacterias hay hongos, levaduras y virus.

Hay dos tipos de bacterias en el colon: Las que fermentan la lactosa o productores de acido láctico y las que no fermentan la lactosa.

En un medio que contiene solo lactosa como fuente de carbohidratos solo los productores de acido láctico crecen, convierten la lactosa en acido láctico.

Entre ellos se encuentran los lactobacillus acidofilus, l. bulgaricus, L brevius, L salivaria y bifidobacterium bifidus.

Se les considera la bacteria amiga y son favorables a la salud.

Estos producen acido láctico lo que excluye a los patógenos que no toleran las condiciones acidas.

La acidez favorece la absorción de nutrientes sobre todo Calcio, Magnesio y Hierro.

Los productores de acido láctico también producen sustancias antibióticas naturales que destruyen las bacterias patógenas pero no los organismos amigos.

No producen toxinas ni generan gas en el intestino.

A las que no fermentan la lactosa y no producen acido láctico o patógenos les gusta un ambiente alcalino en el intestino, es decir contrario a las bacterias amigas.

Las bacterias patógenas poducen toxinas y putrefacción y un exceso de gas que causa distensión abdominal y molestias.

En una persona que siga una dieta y forma de vida media pueden llegar a alcanzar un 85% de la flora.

La mas predominante es el Bacillus coli.

Es por tanto de vital importancia mantener la salud intestinal con unas buenas condiciones de pH intestinal, una buena flora y una buena absorción de nutrientes.

Esto lo podemos ir condicionando a lo largo de nuestra vida, tanto a peor como a mejor, según determine nuestro estilo de vida y nuestra alimentación.

Un factor que influye en la salud intestinal es tan sencillo como tener una buena masticación.

Hace falta que el alimento sea bien masticado en la boca y haya una suficiente secreción de saliva para que el bolo alimenticio que es alcalino estimule en el estomago la secreción de jugos digestivos ácidos.

masticación pobre hace que los alimentos lleguen al intestino parcialmente digeridos con lo cual es mas probable que causen fermentación y gases.

El sodio orgánico (que se encuentra principalmente en apio, pepino, tubérculos), es necesario para la producción de betaina hidroclorhidrica y el mineral zinc es necesario para la producción de enzimas digestivas.

Otro factor a tener en cuenta es el uso y abuso de antibióticos.

Un exceso de bacteria putrefactiva productora de condiciones alcalinas en el intestino se denomina disbiosis.

Se cree que la mayoría de los individuos provenientes de sociedades industrializadas tienen solo un 20% de la flora de tipo benéfica o amiga, y un 80% de flora patógena.

El Dr. Jensen asegura que para conseguir y mantener una buena salud hace falta un 80% de flora amiga en el colon.

Los antibióticos, que literalmente significan contrarios a la vida, llegan al colon en parte y allí matan la bacteria amiga y crean un ambiente donde solo pueden crecer las especies patógenas.

La penicilina no es tan tóxica para los microbios intestinales.

Pero los antibióticos de amplio espectro sí los matan y desequilibran la ecología del intestino de forma mas profunda.

Los lactobacillus y el bifidobacteria son muy sensibles a los antibióticos.

Después del antibiótico son los organismos patógenos los que recolonizan el intestino mas rápidamente.

Es difícil y lleva tiempo restablecer la flora intestinal sana después del uso de antibióticos.

Se dice incluso que un individuo que haya tomado antibiótico a una edad muy temprana, antes del año de vida, tiene muy difícil volver a recuperar una buena flora.

O si lo intenta con el uso de probióticos haría falta al menos un año de suplementación para poder empezar a recuperar la flora.

Los parásitos son organismos mas grandes que las levaduras o las bacterias que viven a expensas de otro organismo y que se nutren y protegen a costa de su anfitrión causándole daño.

Cuando el intestino está desequilibrado puede albergar parásitos que varían desde tamaño microscópico hasta 10 metros.

En general los síntomas de parásitos son:

Dolor abdominal, Décimas de fiebre sin motivo aparente, Tos seca, Sangre en las heces, Permeabilidad intestinal, Perdida de peso, Rechinar de dientes, Nauseas y vómitos, Palpitaciones, Insomnio, Labios azulados, Estreñimiento o diarrea, Anemia, Picor anal, Mal aliento.

La candida es una levadura que habita en mayor o menor medida en nuestro intestino, mientras que está en forma de células aisladas no plantea problemas.

El problema aparece cuando, por el uso de antibióticos, esteroides, píldora anticonceptiva, tratamientos hormonales o medicinas inmunosupresoras, esta levadura se convierte a su forma mieloide o invasiva.

Cuando esto ocurre la candida invade las paredes intestinales e incluso puede pasar a otras partes del organismo.

Esto hace que el muro intestinal se vuelva permeable y permita el paso de moléculas grandes lo que puede dar lugar a reacciones alérgicas y afectar al sistema inmunitario.

La candida como levadura está presente en la ecología intestinal de la mayoría o quizás todas las personas.

Pero lo importante es como es de prevalente o en que forma está presente.

La candida no se puede convertir a su forma mieloide sin las condiciones en el intestino necesarias para esto.

Estas condiciones aparecen cuando la flora intestinal no es la correcta, el ph intestinal es alcalino y el sistema inmunitario está debilitado.

La candidiasis suele causar una sobre carga tóxica del hígado.

Puede aparecer por el uso intensivo de antibióticos pero normalmente va apareciendo de forma progresiva.

El antibiótico destruye la flora amiga capaz de defendernos frente a la candida pero no es efectivo contra la candida con lo cual esta se ve fortalecida por el uso de antibióticos.

La candida invasora permeabiliza el muro intestinal lo cual favorece la aparición de alergias alimentarías.

Otros problemas de salud que pueden aparecer a causa de una candidiasis crónica son:

Fibromialgia, hipotiroidismo, enfermedad de chron, colon irritable, colitis, artritis, psoriasis y eccema, ataques de pánico, depresión y ansiedad, rinitis alérgica y asma, anemia recurrente, alergias alimentarías.

Hay pocos análisis de laboratorio (arabinosa, heces, sangre) que nos sirvan como diagnostico fiable de una candidiasis.

Algunos síntomas característicos que nos pueden dar pistas son además de la sintomatología mencionada:

La intolerancia de los lugares con moho o la humedad, la reacción a alimentos dulces, frutas o levaduras, la intolerancia a los olores fuertes o la reacción frente a químicos, tabaco o lejía, la intolerancia al ajo y la cebolla crudos, y la lengua blanquecina o aftas en la boca.

La candidiasis se trata no solo con una dieta que deje de favorecer la proliferación de hongos intestinales, sino también con el uso de suplementos naturales para eliminar el hong y el uso de probioticos a largo plazo para repoblar el intestino de flora amiga que va a evitar que el hongo tenga unas condiciones intestinales favorables.

Pero no solo es importante el tratamiento con flora, dieta y antifungicos, las emociones también juegan un papel tanto en la candidiasis como el estado de la flora intestinal.

Las emociones influyen en la cantidad de enzimas que producimos, en la calidad y cantidad de bilis, la actividad del intestino y de las secreciones mucosas de sus muros y por lo tanto influyen en el tipo de bacteria que crece en el intestino.

El sistema nervioso simpático activa los músculos, las suprarrenales, el corazón y los pulmones para enfrentar el mundo exterior.

El sistema nervioso parasimpático activa la secreción de saliva y jugos digestivos, el movimiento del intestino y el funcionamiento del hígado y riñones.

Si predomina el parasimpático se acentúa la digestión y metabolismo de los alimentos.

El simpático se inactiva, cuando uno se activa el otro descansa.

La ansiedad y el estrés activan el parasimpático, produciendo sobreactividad, acidez, diarrea, estreñimiento. Además se ha demostrado que el estrés afecta a la flora amiga, debilitándola.

Con el estrés las glándulas suprarrenales secretan la hormona cortisol.

Esta hormona en exceso puede debilitar el sistema inmunológico, destruir la flora intestinal y disminuir la producción de inmunoglobulinas inmunitarias A intestinales.

Por tanto, para favorecer la flora amiga y generar una condiciones intestinales que apoyen la salud tanto física como mental, hace falta:

  • Utilizar antibióticos naturales en caso de infección que no sea grave, es decir podemos recurrir al uso de extracto de semilla de pomelo, ajo, zinc, vitamina C, equinacea, propoleo y sobre todo extracto de heliopsis que es un antibiótico natural de amplio espectro, y muy efectivo. Una mezcla de estas sustancias naturales en caso de infección puede ser muy efectiva, siempre y cuando no corra peligro tejido delicado como puede ser el oído o el riñón.
  • Hacer una dieta libre de azucares refinados, y alta en vegetales y fibra para favorecer la flora amiga. En caso de candidiasis la dieta tiene que ser libre de levaduras, fermentos, azucares de todo tipo y productos lácteos salvo el yogur o kéfir de cabra que sí se permite. Normalmente si el intestino está inflamado o hay algún problema de diarrea o estreñimiento, viene mejor que la dieta sea también sin gluten. La fruta se suele reducir mucho sobre todo al principio del tratamiento. Pero mas importante aun es que la dieta sea alcalinizante, es decir que favorezca un pH alcalino en los tejidos y un poco ácido en el intestino. Esto lo conseguimos con una dieta mas bien vegetariana, con algo de proteína animal pero sin que la proteína animal sea excesiva.

  • Aprender a manejar el estrés y las emociones ya sea con ejercicio físico, yoga, técnicas de meditación o simplemente encontrando un espacio de positividad y optimismo en la vida diaria.
  • Repoblar la flora con una buena suplementación de probióticos y regenerar la mucosa intestinal con suplementos que la refuercen como la glutamina, la arginina o el saccaromisies boluardi. La vitamina C y la vitamina A también son fundamentales para la salud de la mucosa intestinal.

 

Publicado en:
elena perea

By Elena Perea

Elena Perea acabó una licenciatura en Ciencias Exactas en Madrid, posteriormente estuvo residiendo en Inglaterra donde cursó estudios en la Plaskett Nutricional Medicine College y se diplomó en el año 2001 como “Nutritional Therapist” o Nutrición terapéutica. También ha cursado estudios con el Institute for Functional Medicine en Londres: Gastrointestinal Health, Head to Toe, y Applying Functional Medicine.

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